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“Pensé en quitarme la vida en el estacionamiento de la UASLP”: el testimonio que llama a escuchar y acompañar

•⁠ ⁠Joven comparte su experiencia para visibilizar la importancia de atender la salud mental y actuar a tiempo.

•⁠ ⁠Tras tragedia en la UASLP, llaman a dejar de lado la burla y fortalecer la atención a la salud mental


El fallecimiento de un estudiante de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP) generó consternación entre la comunidad universitaria y distintos sectores de la sociedad potosina, quienes coincidieron en la necesidad de abordar la salud mental con mayor empatía y responsabilidad.
A través de distintos mensajes, estudiantes, docentes y ciudadanos lamentaron lo ocurrido y expresaron solidaridad con la familia y compañeros del joven, al tiempo que plantearon la necesidad de revisar y fortalecer los protocolos de prevención, detección y acompañamiento para quienes atraviesan por una crisis emocional.
Uno de los testimonios que cobró especial relevancia fue el Miriam quien se tituló hace unos años y decidió compartir públicamente su propia experiencia con problemas de salud mental y pensamientos suicidas, como una forma de explicar por qué resulta indispensable que las personas que enfrentan este tipo de situaciones sean escuchadas y acompañadas.
La joven relató que vive con esquizofrenia afectiva y depresión mayor y que, en uno de los momentos más difíciles de su vida, llegó a pensar en quitarse la vida en el estacionamiento de la UASLP.
“En algún momento pensé en quitarme la vida en el estacionamiento de la UASLP; finalmente lo intenté en la presa. La policía llegó y tuve suerte. Y quizá la suerte es un factor que nos toca ser a cada uno de nosotros cuando estamos frente a alguien que sufre: a veces basta con que alguien llegue a tiempo, escuche, acompañe o simplemente decida no mirar hacia otro lado”.
Agregó: “Hay personas que, por más que lo intentemos, no podemos regular adecuadamente nuestros neurotransmisores. No es falta de voluntad, ni una cuestión de echarle ganas”
Su testimonio hizo énfasis en que una crisis de salud mental no debe interpretarse como falta de voluntad. Explicó que, en su caso, el tratamiento médico es fundamental para mantener su estabilidad y evitar que regresen las autolesiones y los pensamientos suicidas.
También habló de su experiencia dentro de la universidad y de cómo encontró docentes que tuvieron empatía y que marcaron una diferencia importante durante los momentos más complicados, aunque señaló que también enfrentó actitudes de rechazo e incomprensión.
Por ello, consideró que la discusión sobre salud mental debe ir más allá de pedirle a quien atraviesa una crisis que sea fuerte o que luche por salir adelante.
El llamado, dijo, también debe dirigirse a quienes rodean a esa persona: familiares, amigos, compañeros, docentes y a la sociedad en general, porque una intervención oportuna, escuchar sin juzgar y acompañar pueden convertirse en factores determinantes.
En este contexto, integrantes de la comunidad universitaria y ciudadanos también expresaron preocupación por la manera en que algunas personas han reaccionado en redes sociales después de lo ocurrido, particularmente ante la difusión de fotografías, videos, comentarios y memes relacionados con la tragedia.
El llamado ha sido a evitar la revictimización y a comprender que detrás de una muerte existe una familia, amigos, compañeros y personas que están atravesando un proceso de dolor.
“Burlarse, hacer memes o compartir imágenes y videos no es una forma de enfrentar lo ocurrido”, señalaron voces de la sociedad, que pidieron utilizar las redes sociales con responsabilidad y evitar convertir una tragedia en contenido de entretenimiento.
La comunidad universitaria también ha planteado que este momento debe servir para abrir una conversación seria sobre salud mental dentro de las instituciones educativas, fortalecer los mecanismos de atención y garantizar que los estudiantes puedan pedir ayuda sin temor a ser señalados, discriminados o juzgados.
La UASLP expresó su solidaridad con la familia y compañeros del estudiante y reconoció la necesidad de revisar y fortalecer los protocolos de prevención y acompañamiento en materia de salud mental.
El reclamo que permanece entre estudiantes y ciudadanos es que lo ocurrido no sea reducido a una noticia pasajera. La exigencia es que la prevención, la atención psicológica y psiquiátrica, pero también la empatía cotidiana, formen parte de una estrategia permanente para proteger a quienes atraviesan momentos de crisis.
Porque, como resumió una de las voces que compartió su experiencia, cuando alguien está luchando por mantenerse con vida, la diferencia también puede estar en quién decide escuchar, quién decide acompañar y quién está dispuesto a ayudar a tiempo.

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